viernes, 2 de diciembre de 2016

Una odisea irlandesa

Dublinés, la obra del español Alfonso Zapico (Astiberri Ediciones, Bilbao, 2011), es digna de su título: la historia de un irlandés que viene de una familia venida a menos, sobre todo en lo económico; la presencia permanente de la Iglesia Católica en la vida cotidiana del personaje, de su entorno familiar y de sus amigos; el maltrato al interior del hogar, las diferencias entre padres e hijos y entre hermanos; la tentación constante del pub del vecindario, las pintas de cerveza y ahogar las penas entre caldos de alcohol e historias de amigos y, finalmente, la atmosfera fría, gris, de una Dublín en constante enfrentamiento contra los ingleses para lograr el derecho a su autodeterminación.

Todas esas características conforman el marco de Dublinés, un libro que contiene también el tema principal: la vida y obra de James Joyce. Se trata entonces de una biografía, pero en este caso dibujada, de uno de los grandes genios de la literatura. Desde su infancia en Dublín, su periplo por varias ciudades como Trieste y París, hasta su muerte en Zurich (en 1941). Alfonso Zapico, se ha valido de varias obras para construir su relato biográfico, pero sobre todo de la biografía escrita por Richard Ellmann (quien también escribió las biografías de dos autores irlandeses más: Óscar Wilde y W. B. Yeats).


Con la ayuda de esas obras escritas, Zapico ha construido un relato muy completo sobre James Joyce y nos invita a acompañarlo en sus primeros años y sus estudios en Dublín, para luego ser espectadores de su ida a Triste, junto con su joven esposa Nora y presenciar en nacimiento de su primogénito. Presenciar también los pasos del joven escritor hasta convertirse en una figura respetada de la literatura universal, ya casi en el ocaso de su vida. Pero antes vamos también a reunirnos con él en los pub, bares, cafés y tabernas de algunas ciudades de Europa, a escucharlo hablar de todo menos, o muy poco, de literatura y a emborracharnos con él y llegar a casa donde lo espera Nora, que cada vez parece más cansada de este irlandés ebrio... Ignoraremos la Primera Guerra Mundial como Joyce lo hizo en su momento, mientras vivía en Triste, y unos años después nos vamos preocupar como muchos, incluido James Joyce, con el ascenso del fascismo en Europa, además de los acontecimientos previos y las primeras incursiones bélicas, de los nacional socialistas, en la Segunda Guerra Mundial.

Vamos a vivir la vida bohemia, pero también literaria, desde el joven Joyce hasta el viejo y sabio irlandés. La relación estrecha, íntima y cordial con su padre, y las distancias con sus hermanos, a excepción de su hermano Stanislaus quién sostuvo económicamente a Joyce, Nora y los niños durante un buen periodo –dicha relación entre los hermanos recuerda, por momentos, la de otros hermanos casi por esa misma época: Theo y Vincent van Gogh–. La evolución de la obra de Joyce, desde la escritura de reseñas y ensayos en pequeñas revistas, hasta alcanzar el reconocimiento con el Ulises, no sin antes sortear una infinidad de obstáculos casi todos relacionados con la censura impuesta por la supuesta inmoralidad de su obra.
Alfonso Zapico ha recreado, ayudado por el dibujo de la historieta, una obra rica en detalles de las atmosferas, de la arquitectura de las diferentes ciudades en las que habita la familia Joyce y los parajes que frecuentan o se cruzan en el camino vital del escritor, todo el universo de la época, de la Europa en que se desenvuelve el escritor irlandés. Así, con pinceles y aguadas en escalas de grises, Zapico dibuja toda la gesta del escritor irlandés hasta alcanzar la gloria y el reconocimiento universal.

Pero también esta biografía, como debe ser, nos muestra el profuso mundo literario de la época, uno de los periodos más radiantes en cuanto al arte, la política y la literatura del antiguo continente. Por Dublinés, dependiendo del momento y el lugar en que se sitúa la vida de Joyce, van desfilando grandes figuras como  Henrik Ibsen, W. B. Yeats, Ezra Pound, H. G. Wells, Bernard Shaw, T. S. Eliot, Virginia Woolf, Paul Valéry, Marcel Proust, Ernest Hemingway, Samuel Beckett, Sergéi Eisenstein, Henri Matisse, André Gide, Le Corbusier e incluso un encuentro fortuito con el gestor de la revolución rusa. El ambiente político de Irlanda no es abandonado por Zapico, dando a entender el constante interés de Joyce por su patria y, obviamente, la presencia permanente de Irlanda en sus obras. Desde las revueltas, los intentos de independencia, la represión inglesa, los grandes personajes políticos y los mártires de la Irlanda que buscan su autodeterminación.


Hay, además, una serie de anécdotas de la vida del escritor de Ulises –muy seguramente tomadas por Zapico de las biografías que leyó de Joyce para documentarse– que, aunque parecen aisladas del relato central de su vida y su obra, ayudan a completar las piezas para que el lector tenga una más clara imagen del James Joyce como ser humano, de esos matices que lo hacen un ser terrenal, cercano, de carne y hueso.

Quizás se pueda aducir que Dublinés carece un poco de la flexibilidad y dinamismo del lenguaje del cómic, pues el libro completo está construido casi como un relato con ilustraciones más que con viñetas. Es verdad que la obra posee una preponderancia casi absoluta de la voz en off, pero al entender el talante de la obra de Zapico: una biografía, se puede deducir por qué el autor ha optado por darle más protagonismo a un narrador omnipresente que a los bocadillos de los mismos personajes de la narración. Más aún si lo vemos con la perspectiva de otras obras que han hecho algo parecido, como la biografía de Kafka, escrita por David Zane Mairowitz y dibujada por Robert Crumb, en donde también hay una preponderancia de la voz en off, o incluso en la monumental Genesis (del primer libro de la Biblia), dibujada por el mismo Crumb, en donde presenciamos un absolutismo en el narrador omnipresente. Esa característica aunque un poco rígida no le resta valor a la obra pues la narración es fluida, los detallados dibujos son de muy buen pincel y la estructura del guion nos lleva de eventos particulares, a circunstancias locales o mundiales, de ahí a anécdotas divertidas y a provocativos guiños al lector.
Un trabajo enorme le ha costado a Zapico construir Dublinés, pero el autor también ha contado con importantes ayudas como la Beca Alhondiga Bilbao, por la que pudo desarrollar el cómic durante un año en La Maison des auteurs en Angouleme (Francia). Además, Zapico viajó a varios lugares donde vivió y recorrió James Joyce, para documentarse a la hora de dibujar esa arquitectura y esa atmosfera que tan bien ha recreado en su libro. Finalmente, “Dublinés” es una obra al alcance de todos, una ventana agradable para conocer sobre la vida de James Joyce, como dijo el mismo Alfonzo Zapico en declaraciones a RTVE:

"James Joyce es un personaje fascinante, que tuvo una vida pintoresca y extraordinaria, y mi objetivo no es contar una historia complicada como el Ulises, sino recrear su fascinante vida; será una historia que llegará a todo el mundo".

Álvaro Vélez (truchafrita).
Originalmente en la Revista Universidad de Antioquia, 326 (oct-dic de 2016).